Longevidad y Envejecimiento en el tercer milenio: Nuevas Perspectivas

Fundación Mapfre

 

La estrategia no es añadir años a la vida simplemente, sino, añadir vida a los años 

Antonio Tamayo Neyra

 

De acuerdo con un estudio presentado por la Fundación Mapfre hace varios años, se menciona que conocer desde un punto de vista biomédico, cuáles son los factores que determinan la longevidad, es quizás la mejor herramienta de la que se puede disponer para medir, posteriormente, el constante aumento de la esperanza de vida.

 

En otras palabras, saber cuál es la incertidumbre que pueden originar las consecuencias económicas y sociales que se asocian con el límite que puede tener la vida humana.

 

El estudio señala que se basa en dos pilares fundamentales: el conocimiento biomédico y la evaluación del impacto del riesgo.

 

Qué duda cabe que comprender, hoy en día, los procesos o sistemas que subyacen al fenómeno del alargamiento de vida es algo que dista de ser fácil y que, por si fuera poco, es además laborioso y complejo.

 

En este sentido, como bien se señala en el estudio, en la comprensión biomédica y social de la senescencia también tiene un papel destacado la reflexión, quizás cercana a la filosofía de la vida, sobre como afrontan las personas longevas los últimos días de su existencia.

 

Por eso se destaca como muchas de las personas que han superado los 100 años de edad han puesto su longevidad en relación con aspectos de su vida de marcadas características costumbristas o, incluso, relacionados con su historia familiar

 

Por otra parte, el estrés moderado y la vida saludable son variables que ayudan a preservar la salud. William Osler, quizás el padre de la medicina moderna, ya señalaba, en su libro «The principles and practice of medicine», publicado en el año 1982 y considerado como el primer tratado de medicina interna, que la edad de una persona se define, en realidad, por la edad de sus vasos sanguíneos.

 

Vale subrayar, de acuerdo con el estudio, que un denominador común en muchas de las personas que viven más años se haya en el hecho de que la alimentación de la gran mayoría de ellas ha sido baja en calorías, rica en antioxidantes y baja en glucosa.

 

En términos de envejecimiento, también ha ido cambiando el concepto, de la búsqueda del elixir de la eterna juventud durante siglos, al envejecimiento saludable, evitando o retrasando la limitación de las enfermedades crónicas, conservando las capacidades físicas, y por supuesto las mentales.

 

Del mismo modo, la medicina preventiva, trata de evitar el desarrollo de enfermedades mediante el control de potenciales factores de riesgo para esas enfermedades, se ha proyectado en una medicina predictiva. La medicina predictiva pretende averiguar las potenciales enfermedades que una persona podría llegar a desarrollar, y establecer un tratamiento preventivo precoz.

 

La medicina predictiva se basa en conocer el riesgo individual de una persona para sufrir una enfermedad, el cual viene definido por su carga genética, biomarcadores de enfermedades genéticas, metabólicos, del sistema inmune, de longevidad, de edad bilógica, y otros. En este sentido cabe apuntar que las técnicas de computación masiva con la creación de algoritmos basados en el «procesamiento» de millones de datos fisiológicos, genéticos y moleculares, puede llevar a que la toma decisiones en salud, que actualmente realizan los equipos médicos, sean tomadas con la colaboración hombre-máquina.

 

A pesar de estos avances biotecnológicos actuales y futuros, no se puede obviar el papel clave que el estilo de vida juega en el cambio de paradigma de la longevidad y el envejecimiento. La alimentación, la actividad física, el nivel económico, la educación, las relaciones sociales, el medio ambiente, todo ello en conjunto son piezas del rompecabezasque permitirá aumentar la esperanza de vida.

 

Por tanto, se puede afirmar que, aunque nuestra vida está «escrita» en «el libro» de los genes, será todo aquello que rodea y afecte a nuestra vida, lo que decidirá qué capítulos de ese libro se van a leer.

 

Algunas teorías actuales sobre el envejecimiento y la longevidad extienden su campo de interés hacia una filosofía de vida antiaging (anti-edad), unas pautas para llegar en óptimas condiciones al final de la existencia. Esta propuesta supone una nueva visión para afrontar el envejecimiento, y sugiere que la persona debe liderar su propia vida, en la que el entusiasmo y la positividad son fundamentales para vivir más y mejor. Por ello, los expertos en medicina antienvejecimiento, consideran que la estrategia no es añadir años a la vida simplemente, sino, añadir vida a los años.

 

Está muy bien demostrado cómo la práctica de la meditación tiene efectos beneficiosos no solo a nivel fisiológico, sino sobre la expresión génica de factores relacionados con la salud y la enfermedad.

 

Hoy en día, la esperanza de vida sigue incrementándose a una tasa equivalente a 5 horas al día; ya se han superado los 80 años de edad de expectativa al nacer, cifra que casi duplica los registros de principios del siglo XX.

 

El envejecimiento tiene otras dimensiones distintas al del conocimiento de su análisis causal y biomédico que nos aporta la ciencia: tiene unas dimensiones personal y social, en las que la salud, los recursos económicos y la forma intima de entender esta etapa larga de la vida debe ser estudiada, si queremos completar de un modo holístico el fenómeno del envejecimiento humano. En este entendimiento integral de la senescencia juega un papel destacado la bioética, donde se reflexiona desde la propia filosofía cómo afrontar los últimos años de la vida, que hoy por hoy es finita.

 

El necesario cambio de la sociedad para evitar ignorar al anciano debe ser acometido con urgencia para protegerle de los riesgos de exclusión y discriminación; esto pasa por entender y dominar el cambio de la estructura demográfica poblacional y por evitar que las desigualdades sociales traigan consigo diferencias en la esperanza de vida.

 

Seguiremos platicado …

 

 

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Dr. Francisco Suárez Hernández. Director de Asuntos Públicos y Relaciones Estratégicas FEMSA y Asuntos Corporativos Negocios Estratégicos y División Salud. Ex Presidente del Consejo del World Environment Center.

Coautora: Karen Mora, Directora de Sostenibilidad en Fibra Uno y Fundación FUNO

Correo electrónico: francisco.suarezh@gmail.com  y kmora@fibrauno.mx

Correo electrónico: francisco.suarezh@gmail.com

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LA FRANJA GRIS

Por Antonio Tamayo Neyra

Periodista de investigación en Responsabilidad Social; Capacitador en Relaciones Laborales